Publicidad:
La Coctelera

Cruce de Caminos

Este espacio , Será como un pequeño gran baúl dónde ,casi a modo de diario, quedará escrito el paso inexorable del tiempo…..

Categoría: Música

29 Mayo 2007

La canción de la noche solitaria

Hoy os pongo en esta sección un auténtico temazo en inglés que aquellos que lo hayáis escuchado seguro que no resistiréis a volverlo a oir y los que no hayáis tenido el gusto os invito a que perdais un poco de tiempo porque es una pedazo de canción.
La canción en cuestión es "sweet child of mine"del grupo Guns and Roses.
Ahí la teneis, espero que la disfruteis.

"Sweet Child of mine" ( Guns and Roses)

She's got a smile that it seems to me
Reminds me of childhood memories
Where everything
Was as fresh as the bright blue sky
Now and then when I see her face
She takes me away to that special place
And if I'd stare too long
I'd probably break down and cry

Sweet child of mine
Sweet love of mine

She's got eyes of the bluest skies
As if they thought of rain
I hate to look into those eyes
And see an ounce of pain
Her hair reminds me of a warm safe place
Where as a child I'd hide
And pray for the thunder
And the rain
To quietly pass me by

Sweet child of mine
Sweet love of mine

Where do we go
Where do we go now
Where do we go
Sweet child of mine

servido por ivanmartinez84 1 comentario compártelo

28 Mayo 2007

La canción de la noche solitaria

Esta noche vuelvo a poner una nueva canción, esta vez le ha tocado el turno a un auténtico temazo de Jaime Urrutia ,cantado junto con Loquillo, Andrés Calamaro y Enrique Bunbury.
Muchos de vosotros lo conoceréis y si no escuchadlo por que merece la pena.

Jaime Urrutia- ¿ Dónde Estás?

Letra:

DICEN QUE ESTAS MUERTA
LAS CALLES DESIERTAS DEL OLVIDO
NUNCA SABRÁN QUE SIGO EL RASTRO DE TU AMOR

SUS AMPLIAS AVENIDAS
LE SIRVEN DE GUARIDA A TU CORAZÓN
NUNCA SABRÁN QUE SIGO EL RASTRO DE TU AMOR
NUNCA SABRÁN QUE SIGO EL RASTRO DE TU AMOR

¿DÓNDE ESTÁS, QUIERO VERTE, DÓNDE ESTÁS?
¿DÓNDE ESTÁS, REINA DE MI SOLEDAD?
¿CÚANDO VAS A QUERERME, CÚANDO VAS
A DESPERTAR DEL SUEÑO DE TU LIBERTAD,
A DESPERTAR DEL SUEÑO DE TU LIBERTAD?

Hablado:
NENA, HE PASADO TANTO, TANTO TIEMPO BUSCÁNDOTE
Y LA CIUDAD ES TAN GRANDE PERO TU AMOR TAN PEQUEÑO

LOS ÁNGELES DEL CIELO PRENDADOS DE TU PELO
PATRULLAN POR LA CIUDAD
NUNCA SABRÁN QUE ME PARTISTE EL CORAZÓN

¿DÓNDE ESTAS, DÓNDE DUERMES, DÓNDE ESTÁS?
¿DÓNDE ESTÁS, PRINCESA DE MI SOLEDAD?
¿CÚANDO VAS A QUERERME, CÚANDO VAS
A RENUNCIAR AL SUEÑO DE TU LIBERTAD?
MOSTRANDO DÓNDE ESTÁS

¿DÓNDE ESTÁS, QUIERO VERTE, DÓNDE ESTÁS?
¿DÓNDE ESTÁS, DÓNDE DUERMES, DÓNDE ESTÁS?
¿DÓNDE ESTÁS, QUIERO VERTE, DÓNDE ESTÁS?
¿DÓNDE ESTÁS, DÓNDE DUERMES, DÓNDE ESTÁS?

servido por ivanmartinez84 sin comentarios compártelo

25 Mayo 2007

La canción de la noche solitaria

Esta vez no será una canción del gran Calamaro, pero su sustituto no le va a la zaga.
He elegido para esta ocasión una cación que me gusta mucho( la letra está llena de un gran significado) de mi paisano Enrique Bunbury, en concreto la de Infinito.
Esta vez he incorporado una novedad, aparte de la letra pondré el videoclip.
Espero que la disfrutéis porque es un auténtico temazo de los de penas ahogadas en alcohol en la barra solitaria de un bar.

Letra: Enrique Bunbury ( Infinito)

Te me clavaste hondo y ahora me dueles
si todo lo que nace perece del mismo modo
un momente se va y no vuelve a pasar.

Y decian que bonito era vernos pasear
queriendonos infinito
pensaban siempre sera igual
¿como lo permitimos?
¿que es lo que hicimos tan mal?
fue este orgullo desgraciado
que no supimos tragar.

Y engañame un poco al menos
di que me quieres aun mas
que durante todo este tiempo
lo has pasado fatal
que ninguno de esos idiotas
te supieron hacer reir
y que el unico que te importa
es este pobre infeliz

Te me clavaste hondo y ahora me dueles
si todo lo que nace perece del mismo modo
un momento se va y no vuelve a pasar

Y el dia que yo me muera
y morire mucho antes que tu
solo quiero que una pena
se llore frente a mi ataud
que esta herida en mi alma
no llego a cicatrizar
y estara desesperada
hasta que te vea llegar

Te me clavaste hondo y ahora me dueles
si todo lo que nace perece del mismo modo
un momento se va y no vuelve a pasar
un momento se va y no vuelve a pasar
un momento se va.

servido por ivanmartinez84 1 comentario compártelo

23 Mayo 2007

Anunciada oficialmente la gira de Andrés Calamaro y Fito & Fitipaldis

Bueno pues eso, os voy a poner una noticia íntegra que habla sobre la gira de conciertos que darán estos dos genios de la música rock( para mí más genio Andrés jejejejej) por España el próximo verano. Es una pena que no vengan a Zaragoza porque tengo ganas de ir a un concierto de Andrés, y bueno aunque en este no esté el sólo, del mismo modo auguro que será algo espectacular verlos ahí a los dos en acción, según parece se intercambiarán canciones, además de cantar las suyas propias.
En definitvia que tiene muy buena pinta , si señor. :-D
Por cierto, al final del artículo pone que editarán un DVD con lo mejor de los cuatro concierto, así que habrá que estar atento y cuando salga ir a la tienda de discos y comprarlo, nada de piratearlo¡¡¡¡¡¡¡¡ jajajjajajajaja. Haber si no meten una sablada con el precio.......

-------------------------------------------------

Andrés Calamaro y Fito y los Fitipaldis unen su rock y su talento en "2 son multitud", una gira de cuatro conciertos durante el mes de julio en la que ambos artistas interpretarán los principales temas de su discografía, en lo que pretende ser una "reivindicación del rock en castellano".

Los cuatro conciertos de la gira tendrán lugar en Getafe -7 de julio-, Benidorm -14-, Santiago de Compostela -21- y Barcelona -28 de julio-, este último, el más multitudinario de todos, con un aforo en principio estimado para unas 70.000 personas.

Fito Cabrales y Andrés Calamaro se conocieron en 2004 durante la rueda de prensa de presentación del disco "Tributo a Radio Futura", aunque la idea de una gira conjunta comenzó a gestarse en el Festival de Bilbao. "Fue una chispa, una idea que me vino de golpe y nuestros representantes, que son nuestros amigos, nos apoyaron", explicó Calamaro a Efe.

En todo este tiempo, Fito y Calamaro ya habían tenido algún "intercambio", ya que el título del cuarto álbum del rockero donostiarra, "Vivo...para contarlo", fue idea del músico argentino. Incluso habían acordado la participación de Calamaro en "Por la boca vive el pez", aunque tuvo que declinar su oferta ante su inminente paternidad.

"2 son multitud" une a dos de los nombres más significativos del rock en castellano en un "concierto con amigos", algo que "encanta" a Calamaro y a lo que está acostumbrado, porque sus músicos siempre han sido sus amigos, al igual que sus representantes. "Hasta mis camellos han sido mis amigos", dice riéndose.

Fito es para Calamaro "el artista de rock and roll por excelencia", asegura el argentino, para quien estos conciertos son un auténtico "desafío" porque "Fito viene de una gira consagratoria y masiva".

Fito, que alternará sus conciertos con Calamaro con su gira "Por la boca vive el pez", de la que hasta el momento ha celebrado más de cuarenta conciertos, también se deshizo en halagos con su compañero y ahora amigo, del que dijo que "admira su obra" y que se siente "muy a gusto y orgulloso de tocar con él", además de añadir que "es una grandisíma persona".

En cuanto a lo que se podrá ver sobre el escenario, los dos artistas no adelantaron mucha información porque aún no han comenzado los ensayos, pero, en principio, cada uno de los conciertos se va a dividir en bloques: uno, en el que Fito y Calamaro cantan por separado temas de su discografía, y un segundo, en el que cada uno versionará temas del otro. Eso sí, con un final "apoteósico" en el que interpretarán varias canciones juntos.

Lo que sí adelantaron es que habrá un intercambio de bandas, que más bien se trata de un "encuentro", porque dos de los Fitipaldis, José "El niño" Bruno (batería) y Joserra Semperena (piano) ya han tocado con anterioridad con Calamaro, tanto en su etapa en solitario como con Los Rodríguez (en el caso de Semperena).

"Vamos con unos señores que tocan muy bien el rock and roll -añadió Calamaro- y que son los que van a hacer el concierto entero mientras Fito y yo insuflamos oxígeno".

"Será un concierto de entre tres y cuatro horas, como si fuese un mini-festival", confirmó Javier Arreche ("Polaco"), representante de Fito, que aseguró que los precios de las entradas, que salen a la venta el 15 de mayo, no superarán los 50 euros y que, además, se editará un DVD y un CD con los mejores momentos de los cuatro conciertos.

Fuente:http://www.periodistadigital.com

servido por ivanmartinez84 sin comentarios compártelo

21 Mayo 2007

Una canción con Andrés


Buenas a todos¡¡¡¡¡¡
Quiero retomar la sección de música poniendo canciones de mi cantante preferido. Andrés Calamaro.
Muchos de vosotros lo habréis oido ya, con su típica voz ronca, y desafinada, de acento argentino cantando al desamor y a las cosas cotidianas de la vida.
Para mí es uno de los mejores compositores de letra ,podríamos decir melancólica a partir de los noventa, dentro claro está de música rock y en castellano. Muchas de sus letras son de aquellas que te podrías a escuchar siempre da igual el momento o el lugar porque como el buen vino ,nunca saben mal.
Ahora Andrés está en solitario,aunque de vez en cuando canta alguna canción conjuntamente, como sucedió con Coti o su último disco con Litto Nebbia, si bien su etapa en solitario es bien prolifica con discos muy buenos y con pedazo de canciones, nodesmerece tampoco su etapa como miembro del grupo de Los Rodriguez con discos de rock simplemente espectaculares.
Estou seguro que alguna de Los Rodriguez habréis oído, aunque sea sin tener consciencia de ello. No obstante ahora ,al menos podeis tener una oportunidad de leer una de sus letras de su etapa "rodriguez" compuesta por él.Yo os animo a que la escucheís, no sólo estas si no todas, porque francamente ninguna tiene desperdicio.

Sin Documentos (Los Rodriguez " Sin Documentos 1993")
Déjame atravesar el viento sin documentos
que lo haré por el tiempo que tuvimos...
Porque no queda salida, porque pareces dormida,
porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida;
Quiero ser el único que te muerda la boca.
Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.
Déjame que te cierre esta noche los ojos,
y mañana vendré con un cigarro a la cama.
Porque no tengo más intenciones que seguir
bebiendo de esta copa que no está tan rota!
Quiero ser el único que te muerda la boca.
Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.
PORQUE SI, PORQUE SI, PORQUE SI!
porque en esta vida no quiero pasar (más de) un día entero
sin ti.
PORQUE SI, PORQUE SI, PORQUE SI!
porque mientras espero, por ti me muero y no quiero seguir así.
Déjame atravesar el viento sin documentos...
Quiero ser el único...
PORQUE SI, PORQUE SI...

Letra : Andrés Calamaro

servido por ivanmartinez84 sin comentarios compártelo

16 Mayo 2007

Traducción de la última entrevista a Mike Oldfield

Buenas a todos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Como lo prometido es deuda, para los fans de este compositor os pongo la traducción de su última entrevista a un diario británico, por cortesía de David LLorente, ale a disfrutar con ella que no tiene desperdicio…
—————————————————————
Oldfield’s Odyssey
Por Nick Curtis, Evening Standard, 15.05.07
Mi encuentro con Mike Oldfield no comienza de forma muy propicia.
He venido a su mansión en Gloucestershire para hablar sobre su
autobiografía, Changeling, que detalla su lenta y dolorosa recuperación
de sus problemas de salud mental que subyacen a su lucrativa carrera
musical de 40 años.
Pero cuando he llegado temprano, Oldfield, chorreando después de
haber pasado un rato en su piscina cubierta, me mira de forma recelosa
tras la cadena que asegura su puerta delantera, y entonces me dice que
me quede esperando de pie en su grisáceo jardín durante media hora.
¿Es él realmente mejor ahora?
Bueno, hasta cierto punto. Treinta minutos más tarde nos sentamos
de forma suficientemente amigable en su “estudio-con-conservatorio”,
pero aún no se encuentra completamente agusto. Enrolla, enciende,
después descarta prematuramente una serie de cigarrillos, y no me
mira mucho a los ojos. Aunque es excepcionalmente sincero.
“Aún no me gusta socializarme”, reconoce, “y los demonios están
todavía ahí, pero cuando los siento venir, puedo manejarlo”.
Ofrece una de las poco frecuentes pero exuberantes carcajadas
que interrumpen nuestra entrevista
Dice que escribió el libro por dos razones. La primera, que cada vez
que da una entrevista, se le pregunta sobre el seminario que hizo con
la cuestionable secta Exégesis en 1978, en el que experimentó un
“renacimiento” que él siente que le puso en el camino a su recuperación,
así que pensó que lo explicaría de una vez por todas.
Segundo, tiene la esperanza de que otros como él, que se han tragado
su propia aflición y angustia, puedan aprender del libro. “Cuando era joven,
habría sido maravilloso tener a alguien que lo explicara todo”, dice.
“A veces, la gente que es propensa al estrés no sobrevive. Se meten
en el crimen, las drogas, cometen suicidio…”
Oldfield cree que la ansiedad puede heredarse, que él aún puede estar
sufriendo los horrores de los que su abuelo irlandés fue testigo en Ypres.
También cree que es un “mutante, o un experimento de la naturaleza”,
de alguna manera incapaz de relaciones sociales normales,
de ahí el título del libro.
Nació en 1953, el tercer niño, tras su hermana Sally y su hermano Terry,
de Raymond, un GP de Reading, y Maureen, una enfermera irlandesa.
Inicialmente fue una niñez feliz, aunque solitaria. “No me gustaban los
otros niños, y yo no les gustaba a ellos”, dice, “pero siendo un niño,
no temía a nada”. Eso cambió cuando tuvo 8 años. Entonces su madre
desapareció brevemente, y cuando volvió, su padre explicó que ella había
tenido un bebé muerto al nacer. En realidad, según Oldfield descubrió
más tarde, el niño había nacido con síndrome de Down, y fue puesto en
una casa, donde sobrevivió durante un año.
“Ese es un gran secreto que guardar para una familia”, dice.
“Mi madre tuvo una depresión, le recetaron barbitúricos - creo que
son ilegales ahora - y se hizo adicta”. Ella también comenzó a beber,
algo que Raymond Oldfield aguantó con una impávida implacabilidad,
incluso cuando su esposa le suplicara una medicación que él
no podía prescribir.
“Ella se convirtió en una criatura atontada y medio anestesiada”, dice
Oldfield. “Perdió su dignidad”. Hubo un momento en el que un sacerdote
católico fue llamado para exorcizar la mala atmósfera de la casa. Habiendo
sido ingresada forzosamente por primera vez en 1962, Maureen volvía
al hospital aproximadamente cada tres meses, y salía con una aparente
mejoría. Entonces su condición empeoraba rápidamente de nuevo.
Oldfield dice que el ciclo de recuperación y pérdida de su madre fue
casi peor que la desolación que causa una muerte. “La música era
mi santuario”, dice. Habiendo aprendido a tocar la guitarra de manera
autodidacta, Oldfield tocaba en clubs de folk locales a la edad de 13 años,
y abandonó la escuela a los 15 con un título de nivel ordinario (”O-Level”)
en inglés oral.
Ayudó a su hermana Sally - entonces una prometedora cantante folk
con conexiones con la realeza del rock a través de su amiga de la
escuela Marianne Faithfull - en su álbum de debut. Más tarde formó
una banda de corta vida con su hermano Terry, antes de unirse a
la banda de Kevin Ayers como guitarrista, ya con 16 años.
Había, de forma natural durante aquellos tiempos, drogas a su
alrededor, y a los 17 años Oldfield tuvo un mal viaje con el LSD. Empezó
a ver a los humanos como a máquinas, y sintió que la vasta y sin sentido
incomprensibilidad del Universo le había sido revelada.
Le produjo su primer ataque de pánico.
“Te entra el miedo, tu corazón se acelera y te parece seguro que
vas a morir, pero no lo puedes explicar”, dice. Aunque nunca volvería a
tocar el LSD de nuevo, el pánico comenzó a apuntalar su vida.
Se volvió introvertido y de humor cambiante, aterrorizado con viajar
y con los espacios abiertos. El año siguiente, de gira en Holanda con
Kevin Ayers, sufrió un desplome que ahora reconoce como una
crisis nerviosa, y se retiró a la casa a la que sus padres se habían
mudado en Harold Wood.
No podía comer o dormir. “Creía que estaba poseído”, dice, “que
lo que fuera que hubiera sido exorcizado de mi madre había vuelto
y se había pegado a mí”. Encontró que la bebida ayudaba a aliviar
el temor, y así comenzó un periodo de severa dependencia del alcohol.
“Mi lado irlandés me lleva a beber, pero es también de donde obtengo
mi música, así que no puedo quejarme”, dice.
Al separarse la banda de Kevin Ayers, Oldfield empezó a manipular
de forma obsesiva un riff en el que había estado trabajando. Grababa
diferentes instrumentos en una vieja grabadora de cinta y después
iba a casa y se sentaba a beber con su madre por la noche. Un hombre
llamado Simon Draper pasó esas grabaciones amateur a Richard Branson,
que fichó a Oldfield para su naciente compañía de discos, Virgin, y dio
apoyo financiero a la grabación de Tubular Bells.
Aunque las ventas fueron lentas al principio, el álbum se posicionó en el
número uno, y con el tiempo pasaría 250 semanas en las listas de ventas:
ahora ha vendido más de 16 millones de copias. El éxito trajo consigo
sus propios problemas. Oldfield era ahora profundamente introvertido
y paranoico, y tras su primer roce con los medios, una entrevista con
Melody Maker, dijo a Branson que sentía como si hubiera sido violado.
Branson le persuadió de que tocara Tubular Bells en concierto en el
Queen Elizabeth Hall (ofreciéndole su coche Bentley), pero Oldfield
se negó rotundamente a ir de gira. En vez de eso, se compró una
casa en la frontera galesa, y comenzó a trabajar en el siguiente álbum,
Hergest Ridge, a base de brandy y valium, que guardaba en su cartera
para “tomar un poco”. En 1975 su madre vino para estar con él en
Navidad, le echó un vistazo y dijo “sabes lo que se siente, ¿verdad, Mike?”.
El mes siguiente ella murió. El juez de instrucción sugirió que se habría
ahogado con gachas de avena, pero Oldfield piensa que pudo haber
sido suicidio.
En aquél momento sintió que un enorme e invisible cordón umbilical
había sido arrancado. No hablaba con su padre durante aquella época,
sufría constantes ataques de pánico, y aún hoy no puede apenas recordar
los tres años que transcurrieron hasta que su hermana Sally le convenció de
que probara con el seminario Exégesis, organizado por Robert Daubigni
(su apellido real, Fuller).
“Está aún bastante extendido en los Estados Unidos, aunque tiene
un nombre diferente ahora”, dice Oldfield. “Pasé por una experiencia
de renacimiento, donde sentí todo el pánico fluír fuera de mí”.
Él es consciente de la mala prensa que la organización ha tenido
desde entonces, reconoce que tenían tendencias sectarias,
y admite que la pura exultación de estar libre de temor le llevó
a un imprudente matrimonio de un mes de duración con la
hermana de Daubigny, Diana (Fuller). Aún tenía sólo 25 años.
Y los demonios no habían terminado con él. Habiéndose adaptado
al estilo de vida de estrella del rock, se encontró a sí mismo teniendo
crisis nerviosas durante un tour en 1980. “No podía dormir, así que
me daban píldoras para dormir cada noche”, dice. “Me hizo darme
cuenta de que aunque había sacado lo más grande en el seminario,
aún había mucho dolor”.
Empezó con la psicoterapia en una consulta de Harley Street.
“Sentí como si mi dolor fuera un gran globo dentro de mí”, dice.
“Durante la terapia, símplemente lloraba durante meses hasta que
sentía como se había reducido a un tamaño manejable”.
Estuvo entrando y saliendo de terapias durante 25 años, y en 1990,
cuando los ataques de pánico volvieron una vez más, su hermana
Sally le introdujo en la meditación trascendental, lo cual ayudó,
al igual que el tai chi, pero Oldfield considera un signo de estabilidad
mental el hecho de que se haya aburrido de la terapia hace un año.
Este esbozo, como su autobiografía, deja gran parte de su vida
sin tratar. En 1980 tuvo una relación con la relaciones públicas
Diana Cooper, con la que ha tenido tres niños: Molly, Dougal y Luke.
A finales de los 80 estuvo con la cantante noruega Anita Hegerland,
con la que tuvo a su hija Greta y su hijo Noah. Esa relación terminó de
forma cáustica (”hubo abogados de por medio”) a mediados de los 90.
Según se iba vislumbrando el milenio, Oldfield dejó de forma poco
ceremoniosa a su novia alemana Miriam embarcándose en una
serie de aventuras amorosas gestionadas a través de las columnas
personales del Sunday Times.
Ahora está casado con Fanny, una criadora de caballos de 30 años.
Se conocieron en 1996, en Ibiza, donde había construído una casa
y se había embarcado en un poco juicioso periodo de hedonismo,
viviendo, tal como dice, los años de adolescente que había perdido.
Pero no volvieron a juntarse hasta 1999, tras los juguetones flirteos
en pequeños anuncios de periódico que él describía, por aquél
entonces, como intentos fallidos de “rescatar” a mujeres de corta
estatura, morenas y neuróticas que le recordaban a su madre.
Él y Fanny tienen ahora un hijo, Jake, de tres años, que le está
permitiendo al fin disfrutar su paternidad. “Salgo a dar un largo
paseo cada mañana, y Jake viene conmigo. He comenzado a
enseñarle, no cómo meditar, sino cómo disfrutar estando en silencio.
Y encuentra muy gracioso cuando hago tai chi”.
En la actualidad, Oldfield parece estar en paz. Admite que, con los
royalties acumulados, no necesita trabajar de nuevo. Sigue siendo
un poco raro, pues me dice que tiene “apariciones” de seres de
otras realidades, pero es irónicamente consciente de sonar
como “un viejo hippy” o “un lunático” (sus palabras).
Y aún sigue trabajando.
Su último proyecto se llama “Music of the Spheres”, en el cual está
trabajando con el compositor clásico Karl Jenkins. Justo esa mañana,
los dos tuvieron una discrepancia. “Me recordó a mi profesor de
matemáticas echándome la bronca en la escuela”, dice Oldfield.
“Después recordé una pelea en el patio de recreo, y entonces toda clase
de memorias empezaron a amontonarse. En el pasado todo ello me
habría abrumado, pero ahora puedo dar un paso atrás y esperar
a que se vaya alejando. De alguna manera, siento que escribir
el libro ha cerrado el capítulo en ese sentido”.
Changeling, por Mike Oldfield, está publicado por Virgin Books.
Precio: £18.99
Todos los beneficios de los dos primeros años van a la organización
caritativa de salud mental SANE (www.sane.org.uk)
Traducido por Octavio Molano
Fuente:http://es.groups.yahoo.com/group/taurusiv/message/34817

servido por ivanmartinez84 sin comentarios compártelo

16 Mayo 2007

Mike Oldfield

Para los amantes y fans de este compositor brítanico voy a poner una entrevista reciente a Mike que acaba de ser publicada en un diario británico en su versión digital( thisislondon.co.uk).
Agradecerle a mi amigo David LLorente, fan numero uno de Mike en España, que ha sido el que me ha pasado esta entrevista( por ahora está solo en inglés, ya veremos lo que se puede hacer al respecto ;-) )
——————-Interview——————–
My meeting with Mike Oldfield does not begin auspiciously. I have come to his mansion in Gloucestershire to talk about his autobiography, Changeling, which details his slow, painful recovery from the mental health problems that underlay his lucrative, 40-year musical career.
But when I arrive early, Oldfield, dripping wet from a stint in his indoor pool, eyes me suspiciously past the chain securing his front door, then tells me to go and stand in his drizzly garden for half an hour. Is he really better?
Well, up to a point. Thirty minutes later we are sat companionably enough in his studio-cum-conservatory. The 54-year-old is still not entirely at ease. He rolls, lights, then prematurely discards a series of cigarettes and doesn’t often meet my eye. He is, though, remarkably frank. “I still don’t like socialising,” he concedes. “And the demons are still there, but when I feel them coming on I can deal with it.”He gives one of the rare but exuberant barks of laughter that punctuate our interview.
He says he wrote the book for two reasons. first, every time he gives an interview, he’s asked about the 1978 seminar he did with the borderline-cult Exegesis, where he experienced a “rebirth” that he feels set him on the road to recovery: so he thought he’d explain it once and for all.
Second, he hopes that others like him who have bottled up grief or anguish might learn from reading the book. “When I was young, it would have been wonderful to have someone explain it all,” he says. “People who are prone to stress sometimes don’t survive. They get into crime, drugs, commit suicide … “
Oldfield believes anxiety may be inherited, that he may still be suffering from the horrors his Irish grandfather witnessed at Ypres. He also believes he is a “mutant, or an experiment of nature”, somehow incapable of normal social relationships, hence the book’s title.
He was born in 1953, the third child, after sister Sally and brother Terry, of Raymond, a Reading GP, and Maureen, an Irish nurse.
Initially, it was a happy, if solitary childhood. “I didn’t like other children and they didn’t like me,” he says, “but as a kid I wasn’t afraid of anything.” That changed when he was eight. Then his mother disappeared briefly, and when she came back his father explained she’d had a stillborn child. In fact, Oldfield later discovered, the boy was born with Down’s syndrome and was put in a home, where he survived for a year.
“That’s a huge secret for a family to keep,” he says. “My mother got depressed, and they prescribed barbiturates - I think they’re illegal now - and got addicted.” She also began to drink, something Raymond Oldfield bore with stiff upperlipped implacability, even when his wife would beg him for medication he couldn’t prescribe.
“She became this dopy, half-anaesthetised creature,” says Oldfield. “She lost her dignity.” At one point, a Catholic priest was called in to exorcise the bad atmosphere in the house. Having first been sectioned in 1962, Maureen would return to hospital every three months or so, and come out apparently improved. Then her condition would quickly worsen again.
Oldfield says the cycle of regaining and re-losing his mother was almost worse than bereavement. “Music was my sanctuary,” he says. Having taught himself to play the guitar, Oldfield was playing in local folk clubs from the age of 13, and left school at 15 with one O-level, in oral English.
He helped his sister Sally - then a promising folk singer with connections to rock royalty through her schoolfriend Marianne Faithfull - on her debut album, then formed a short-lived band with his brother Terry, before joining the Kevin Ayres band as a guitarist at 16.
There were, naturally for those times, drugs around, and at 17 Oldfield had a bad trip on LSD. He began to see humans as machines, felt that the vast, pointless incomprehensibility of the universe had been revealed to him. It triggered his first panic attack.
“The fear comes on you, your heart races and you feel certain you are going to die but you can’t explain it,” he says. Although he would never touch LSD again, panic began to underpin his life. He became moody and withdrawn, terrified of travelling and open spaces. The following year, on tour in Holland with Kevin Ayres, he suffered a collapse which he now recognises as a nervous breakdown, and retreated to the home his parents had moved to in Harold Wood.
He couldn’t eat or sleep. “I thought I was possessed,” he says, “that whatever had been exorcised from my mum had come back and attached itself to me.” Booze, he found, helped dull the fear, and thus began a period of severe alcohol dependency. “My Irish side leads me to drink, but it’s also where I get my music from, so I can’t complain,” he says.
As the Kevin Ayres band split up, Oldfield tinkered obsessively with a riff he’d been working on, overdubbing different instruments onto an old tape recorder, then went home and sat drinking with his mother at night. A man called Simon Draper passed those amateur recordings to Richard Branson, who signed Oldfield to his nascent record label, Virgin, and bankrolled the recording of Tubular Bells.
Although sales were slow at first, the album went to number one, and would eventually spend 250 weeks in the charts: it has now sold more than 16 million copies. Success brought its own problems. Oldfield was by now thoroughly introverted and paranoid, and after his first brush with the media, an interview with Melody Maker, he told Branson he felt as if he had been raped.
Branson persuaded him to perform Tubular Bells in concert at the Queen Elizabeth Hall (by giving him his Bentley), but Oldfield flatly refused to tour. Instead, he bought a house on the Welsh border and began working on a follow-up album, Hergest Ridge, fuelled by brandy, and Valium he kept in his wallet to “nibble on”. In 1975 his mother came to stay with him for Christmas, took one look at him and said: “You know what it’s like, don’t you, Mike?” The next month she died. The coroner suggested she had choked on porridge, but Oldfield thinks it may have been suicide.
At the time he felt an enormous, invisible umbilical cord had been severed. He wasn’t speaking to his father at the time, was suffering constant panic attacks, and can barely remember the three years until his sister Sally persuaded him to try the Exegesis seminar run by Robert Daubigny (real name, Fuller).
“It’s still very big in the States, although it’s got a different name now,” says Oldfield. “I went through a rebirthing experience where I felt all the panic flood out of me.” He is aware of the bad press the organisation has since had, acknowledges that it had cultish tendencies, and admits that sheer exultation at being free of fear led him to an unwise, monthlong marriage with Daubigny’s sister, Diana. He was still only 25.
And the demons weren’t finished with him. Having embraced the rock star lifestyle, he found himself “cracking up” during a tour in 1980. “I couldn’t sleep, so I was being given sleeping pills every night,” he says. “It made me realise that although I’d got the big thing out in the seminar, there was still a lot of grief.”
He started psychotherapy at a Harley Street practice. “I felt like my grief was a big balloon inside me,” he says. ” During therapy I just cried for months until I felt like it had reduced to a manageable size.” He has been in and out of therapy for 25 years, and in 1990, when the panic attacks came back yet again, his sister Sally introduced him to transcendental meditation. That helps, as does tai chi, but Oldfield considers it a sign of mental stability that he got bored with therapy a year ago.
This outline, like his autobiography, leaves large parts of his life unaddressed. In 1980 he was in a relationship with PR girl Diana Cooper, with whom he had three children: Molly, Dougal and Luke. By the late 1980s he was with Norwegian singer Anita Hegerland, with whom he had daughter Greta and son Noah. That relationship ended acrimoniously (”lawyers were involved”) in the mid-1990s. As the millennium loomed, Oldfield unceremoniously dumped his German girlfriend Miriam by embarking on a series of flings brokered through the personal columns of the Sunday Times.
He is now married to Fanny, a 30-yearold horse-breeder. They met in 1996 in Ibiza, where he had built a house and embarked on an ill-advised period of hedonism, living out, as he puts it, the teenage years he missed. But they didn’t get together until 1999, after the small-ad dalliances that he described, back then, as failed attempts to “save” short, dark, neurotic women who reminded him of his mother.
He and Fanny now have a son, Jake, aged three, who is allowing him to enjoy fatherhood at last. “I go for a long walk every morning and Jake comes with me. I have started teaching him, not how to meditate, but how to enjoy being quiet. And he finds it hilarious when I do tai chi.”
Oldfield does seem at peace these days. He admits that, with accumulated royalties, he doesn’t need to work again. He’s still a bit odd, telling me he has “visitations” from beings from other realities, but he is wryly aware of sounding like “an old hippy” or “a lunatic” (his words). And he is still working.
His latest project is called Music of the Spheres, which he’s working on with the classical composer Karl Jenkins. Only that morning, the two had a disagreement. “It took me right back to my maths teacher telling me off at school,” says Oldfield.
“Then I remembered a fight in the playground, then all sorts of other memories started to crowd in. In the past it would have overwhelmed me, but now I can step back and wait for it to recede. In some ways I feel writing the book has closed the chapter on that stuff.”
Changeling by Mike Oldfield is published by Virgin Books, price £18.99. All profits for the first two years go to the mental health charity SANE (www.sane.org.uk).

servido por ivanmartinez84 sin comentarios compártelo


Sobre mí

Hola a todos, soy un chico de Zaragoza de 23 años, estudiante de Historia en la Universidad de Zaragoza, al menos hasta el mes de julio pues este es mi último año y espero licenciarme, jejeje.
Bueno pues he creado este blog con un poco de todo con lo que lleno mi mundo y de ese modo hacer participe a más gente que quien sabe pueda tener las mismas aficiones, o... llegue aquí por casualidad...
En fin, os espero leer en el blog... un saludo a todos¡¡¡
anuncios clasificados 

Escribe Mensajes Cortos


Página de actualidad Real Zaragoza

AupaZaragoza.com

Foro por la memoria histórica

Memoria Histórica

Conoce las últimas noticias de España y el mundo

Noticias de España

Escucha la Cadena Ser

Cadena Ser

El tiempo en tu ciudad

Reproductor de música on line

Blogalaxia

Ya puedes firmar en mi libro de visitas.

Fotos

ivanmartinez84 todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?