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Cruce de Caminos

Este espacio , Será como un pequeño gran baúl dónde ,casi a modo de diario, quedará escrito el paso inexorable del tiempo…..

16 Mayo 2007

Traducción de la última entrevista a Mike Oldfield

Buenas a todos¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Como lo prometido es deuda, para los fans de este compositor os pongo la traducción de su última entrevista a un diario británico, por cortesía de David LLorente, ale a disfrutar con ella que no tiene desperdicio…
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Oldfield’s Odyssey
Por Nick Curtis, Evening Standard, 15.05.07
Mi encuentro con Mike Oldfield no comienza de forma muy propicia.
He venido a su mansión en Gloucestershire para hablar sobre su
autobiografía, Changeling, que detalla su lenta y dolorosa recuperación
de sus problemas de salud mental que subyacen a su lucrativa carrera
musical de 40 años.
Pero cuando he llegado temprano, Oldfield, chorreando después de
haber pasado un rato en su piscina cubierta, me mira de forma recelosa
tras la cadena que asegura su puerta delantera, y entonces me dice que
me quede esperando de pie en su grisáceo jardín durante media hora.
¿Es él realmente mejor ahora?
Bueno, hasta cierto punto. Treinta minutos más tarde nos sentamos
de forma suficientemente amigable en su “estudio-con-conservatorio”,
pero aún no se encuentra completamente agusto. Enrolla, enciende,
después descarta prematuramente una serie de cigarrillos, y no me
mira mucho a los ojos. Aunque es excepcionalmente sincero.
“Aún no me gusta socializarme”, reconoce, “y los demonios están
todavía ahí, pero cuando los siento venir, puedo manejarlo”.
Ofrece una de las poco frecuentes pero exuberantes carcajadas
que interrumpen nuestra entrevista
Dice que escribió el libro por dos razones. La primera, que cada vez
que da una entrevista, se le pregunta sobre el seminario que hizo con
la cuestionable secta Exégesis en 1978, en el que experimentó un
“renacimiento” que él siente que le puso en el camino a su recuperación,
así que pensó que lo explicaría de una vez por todas.
Segundo, tiene la esperanza de que otros como él, que se han tragado
su propia aflición y angustia, puedan aprender del libro. “Cuando era joven,
habría sido maravilloso tener a alguien que lo explicara todo”, dice.
“A veces, la gente que es propensa al estrés no sobrevive. Se meten
en el crimen, las drogas, cometen suicidio…”
Oldfield cree que la ansiedad puede heredarse, que él aún puede estar
sufriendo los horrores de los que su abuelo irlandés fue testigo en Ypres.
También cree que es un “mutante, o un experimento de la naturaleza”,
de alguna manera incapaz de relaciones sociales normales,
de ahí el título del libro.
Nació en 1953, el tercer niño, tras su hermana Sally y su hermano Terry,
de Raymond, un GP de Reading, y Maureen, una enfermera irlandesa.
Inicialmente fue una niñez feliz, aunque solitaria. “No me gustaban los
otros niños, y yo no les gustaba a ellos”, dice, “pero siendo un niño,
no temía a nada”. Eso cambió cuando tuvo 8 años. Entonces su madre
desapareció brevemente, y cuando volvió, su padre explicó que ella había
tenido un bebé muerto al nacer. En realidad, según Oldfield descubrió
más tarde, el niño había nacido con síndrome de Down, y fue puesto en
una casa, donde sobrevivió durante un año.
“Ese es un gran secreto que guardar para una familia”, dice.
“Mi madre tuvo una depresión, le recetaron barbitúricos - creo que
son ilegales ahora - y se hizo adicta”. Ella también comenzó a beber,
algo que Raymond Oldfield aguantó con una impávida implacabilidad,
incluso cuando su esposa le suplicara una medicación que él
no podía prescribir.
“Ella se convirtió en una criatura atontada y medio anestesiada”, dice
Oldfield. “Perdió su dignidad”. Hubo un momento en el que un sacerdote
católico fue llamado para exorcizar la mala atmósfera de la casa. Habiendo
sido ingresada forzosamente por primera vez en 1962, Maureen volvía
al hospital aproximadamente cada tres meses, y salía con una aparente
mejoría. Entonces su condición empeoraba rápidamente de nuevo.
Oldfield dice que el ciclo de recuperación y pérdida de su madre fue
casi peor que la desolación que causa una muerte. “La música era
mi santuario”, dice. Habiendo aprendido a tocar la guitarra de manera
autodidacta, Oldfield tocaba en clubs de folk locales a la edad de 13 años,
y abandonó la escuela a los 15 con un título de nivel ordinario (”O-Level”)
en inglés oral.
Ayudó a su hermana Sally - entonces una prometedora cantante folk
con conexiones con la realeza del rock a través de su amiga de la
escuela Marianne Faithfull - en su álbum de debut. Más tarde formó
una banda de corta vida con su hermano Terry, antes de unirse a
la banda de Kevin Ayers como guitarrista, ya con 16 años.
Había, de forma natural durante aquellos tiempos, drogas a su
alrededor, y a los 17 años Oldfield tuvo un mal viaje con el LSD. Empezó
a ver a los humanos como a máquinas, y sintió que la vasta y sin sentido
incomprensibilidad del Universo le había sido revelada.
Le produjo su primer ataque de pánico.
“Te entra el miedo, tu corazón se acelera y te parece seguro que
vas a morir, pero no lo puedes explicar”, dice. Aunque nunca volvería a
tocar el LSD de nuevo, el pánico comenzó a apuntalar su vida.
Se volvió introvertido y de humor cambiante, aterrorizado con viajar
y con los espacios abiertos. El año siguiente, de gira en Holanda con
Kevin Ayers, sufrió un desplome que ahora reconoce como una
crisis nerviosa, y se retiró a la casa a la que sus padres se habían
mudado en Harold Wood.
No podía comer o dormir. “Creía que estaba poseído”, dice, “que
lo que fuera que hubiera sido exorcizado de mi madre había vuelto
y se había pegado a mí”. Encontró que la bebida ayudaba a aliviar
el temor, y así comenzó un periodo de severa dependencia del alcohol.
“Mi lado irlandés me lleva a beber, pero es también de donde obtengo
mi música, así que no puedo quejarme”, dice.
Al separarse la banda de Kevin Ayers, Oldfield empezó a manipular
de forma obsesiva un riff en el que había estado trabajando. Grababa
diferentes instrumentos en una vieja grabadora de cinta y después
iba a casa y se sentaba a beber con su madre por la noche. Un hombre
llamado Simon Draper pasó esas grabaciones amateur a Richard Branson,
que fichó a Oldfield para su naciente compañía de discos, Virgin, y dio
apoyo financiero a la grabación de Tubular Bells.
Aunque las ventas fueron lentas al principio, el álbum se posicionó en el
número uno, y con el tiempo pasaría 250 semanas en las listas de ventas:
ahora ha vendido más de 16 millones de copias. El éxito trajo consigo
sus propios problemas. Oldfield era ahora profundamente introvertido
y paranoico, y tras su primer roce con los medios, una entrevista con
Melody Maker, dijo a Branson que sentía como si hubiera sido violado.
Branson le persuadió de que tocara Tubular Bells en concierto en el
Queen Elizabeth Hall (ofreciéndole su coche Bentley), pero Oldfield
se negó rotundamente a ir de gira. En vez de eso, se compró una
casa en la frontera galesa, y comenzó a trabajar en el siguiente álbum,
Hergest Ridge, a base de brandy y valium, que guardaba en su cartera
para “tomar un poco”. En 1975 su madre vino para estar con él en
Navidad, le echó un vistazo y dijo “sabes lo que se siente, ¿verdad, Mike?”.
El mes siguiente ella murió. El juez de instrucción sugirió que se habría
ahogado con gachas de avena, pero Oldfield piensa que pudo haber
sido suicidio.
En aquél momento sintió que un enorme e invisible cordón umbilical
había sido arrancado. No hablaba con su padre durante aquella época,
sufría constantes ataques de pánico, y aún hoy no puede apenas recordar
los tres años que transcurrieron hasta que su hermana Sally le convenció de
que probara con el seminario Exégesis, organizado por Robert Daubigni
(su apellido real, Fuller).
“Está aún bastante extendido en los Estados Unidos, aunque tiene
un nombre diferente ahora”, dice Oldfield. “Pasé por una experiencia
de renacimiento, donde sentí todo el pánico fluír fuera de mí”.
Él es consciente de la mala prensa que la organización ha tenido
desde entonces, reconoce que tenían tendencias sectarias,
y admite que la pura exultación de estar libre de temor le llevó
a un imprudente matrimonio de un mes de duración con la
hermana de Daubigny, Diana (Fuller). Aún tenía sólo 25 años.
Y los demonios no habían terminado con él. Habiéndose adaptado
al estilo de vida de estrella del rock, se encontró a sí mismo teniendo
crisis nerviosas durante un tour en 1980. “No podía dormir, así que
me daban píldoras para dormir cada noche”, dice. “Me hizo darme
cuenta de que aunque había sacado lo más grande en el seminario,
aún había mucho dolor”.
Empezó con la psicoterapia en una consulta de Harley Street.
“Sentí como si mi dolor fuera un gran globo dentro de mí”, dice.
“Durante la terapia, símplemente lloraba durante meses hasta que
sentía como se había reducido a un tamaño manejable”.
Estuvo entrando y saliendo de terapias durante 25 años, y en 1990,
cuando los ataques de pánico volvieron una vez más, su hermana
Sally le introdujo en la meditación trascendental, lo cual ayudó,
al igual que el tai chi, pero Oldfield considera un signo de estabilidad
mental el hecho de que se haya aburrido de la terapia hace un año.
Este esbozo, como su autobiografía, deja gran parte de su vida
sin tratar. En 1980 tuvo una relación con la relaciones públicas
Diana Cooper, con la que ha tenido tres niños: Molly, Dougal y Luke.
A finales de los 80 estuvo con la cantante noruega Anita Hegerland,
con la que tuvo a su hija Greta y su hijo Noah. Esa relación terminó de
forma cáustica (”hubo abogados de por medio”) a mediados de los 90.
Según se iba vislumbrando el milenio, Oldfield dejó de forma poco
ceremoniosa a su novia alemana Miriam embarcándose en una
serie de aventuras amorosas gestionadas a través de las columnas
personales del Sunday Times.
Ahora está casado con Fanny, una criadora de caballos de 30 años.
Se conocieron en 1996, en Ibiza, donde había construído una casa
y se había embarcado en un poco juicioso periodo de hedonismo,
viviendo, tal como dice, los años de adolescente que había perdido.
Pero no volvieron a juntarse hasta 1999, tras los juguetones flirteos
en pequeños anuncios de periódico que él describía, por aquél
entonces, como intentos fallidos de “rescatar” a mujeres de corta
estatura, morenas y neuróticas que le recordaban a su madre.
Él y Fanny tienen ahora un hijo, Jake, de tres años, que le está
permitiendo al fin disfrutar su paternidad. “Salgo a dar un largo
paseo cada mañana, y Jake viene conmigo. He comenzado a
enseñarle, no cómo meditar, sino cómo disfrutar estando en silencio.
Y encuentra muy gracioso cuando hago tai chi”.
En la actualidad, Oldfield parece estar en paz. Admite que, con los
royalties acumulados, no necesita trabajar de nuevo. Sigue siendo
un poco raro, pues me dice que tiene “apariciones” de seres de
otras realidades, pero es irónicamente consciente de sonar
como “un viejo hippy” o “un lunático” (sus palabras).
Y aún sigue trabajando.
Su último proyecto se llama “Music of the Spheres”, en el cual está
trabajando con el compositor clásico Karl Jenkins. Justo esa mañana,
los dos tuvieron una discrepancia. “Me recordó a mi profesor de
matemáticas echándome la bronca en la escuela”, dice Oldfield.
“Después recordé una pelea en el patio de recreo, y entonces toda clase
de memorias empezaron a amontonarse. En el pasado todo ello me
habría abrumado, pero ahora puedo dar un paso atrás y esperar
a que se vaya alejando. De alguna manera, siento que escribir
el libro ha cerrado el capítulo en ese sentido”.
Changeling, por Mike Oldfield, está publicado por Virgin Books.
Precio: £18.99
Todos los beneficios de los dos primeros años van a la organización
caritativa de salud mental SANE (www.sane.org.uk)
Traducido por Octavio Molano
Fuente:http://es.groups.yahoo.com/group/taurusiv/message/34817

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Hola a todos, soy un chico de Zaragoza de 23 años, estudiante de Historia en la Universidad de Zaragoza, al menos hasta el mes de julio pues este es mi último año y espero licenciarme, jejeje.
Bueno pues he creado este blog con un poco de todo con lo que lleno mi mundo y de ese modo hacer participe a más gente que quien sabe pueda tener las mismas aficiones, o... llegue aquí por casualidad...
En fin, os espero leer en el blog... un saludo a todos¡¡¡
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